‘La importancia de llamarse Candelaria’ explora la memoria y la identidad canaria en el Auditorio de Tenerife

El Auditorio de Tenerife acogerá el próximo 20 de septiembre (18:00 h), en La Salita, la representación de ‘La importancia de llamarse Candelaria’, una creación escénica de Acerina Amador y Fernando López que aborda las huellas de la memoria colonial, la identidad canaria y las formas de resistencia cultural que han perdurado a lo largo del tiempo. La propuesta combina danza contemporánea, música en vivo y pensamiento crítico para reflexionar sobre la transmisión de la memoria colectiva y los vínculos entre territorio, cultura y experiencia personal.

La obra constituye el segundo capítulo de un tríptico escénico desarrollado por ambos artistas, dedicado a las memorias olvidadas, la resistencia y los procesos de recuperación cultural. Tras ‘Anacaona’, coproducción del Auditorio de Tenerife en 2025, esta nueva pieza desplaza el foco hacia formas de resistencia más anónimas, colectivas y cotidianas, que encuentran en las tradiciones y las prácticas culturales un espacio de continuidad y preservación.

El punto de partida de la creación es el sincretismo construido en torno a la Virgen de la Candelaria, figura central del imaginario canario. Desde esta referencia, la propuesta plantea una mirada contemporánea sobre los procesos históricos de imposición cultural y las estrategias mediante las que las comunidades han mantenido vivas sus raíces.

Celebraciones, peregrinaciones, cantos y rituales se convierten en materiales para la construcción escénica, que encuentra en el folclore canario una expresión viva, abierta a nuevas interpretaciones. La obra recupera estos elementos y los transforma mediante un lenguaje corporal contemporáneo, en el que los gestos, los ritmos y las melodías permiten establecer conexiones entre el pasado y el presente.

La dimensión histórica convive con una vertiente íntima y personal. Candelaria es también el nombre de la madre de Acerina Amador, una circunstancia que establece un vínculo entre la memoria colectiva y la experiencia familiar. De este modo, la creación conecta la historia cultural de las Islas con los recuerdos y las vivencias individuales, planteando una reflexión sobre la manera en que las identidades se construyen y se transmiten de generación en generación.

La música ocupa un lugar central en la dramaturgia de ‘La importancia de llamarse Candelaria’. Junto al movimiento, contribuye a articular un relato en el que el cuerpo se presenta como un archivo vivo, capaz de conservar y transmitir memorias que no siempre encuentran su expresión en la palabra.

La propuesta invita así a reconsiderar el papel de las manifestaciones populares en la construcción de la identidad canaria, no como expresiones inmóviles del pasado, sino como prácticas culturales que continúan transformándose y adquiriendo nuevos significados desde el presente.

‘La importancia de llamarse Candelaria’ cuenta con el apoyo del Auditorio de Tenerife, La Briqueterie Centro Nacional de la Danza de París, el Cabildo de Tenerife y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC). La pieza dará continuidad al proyecto artístico iniciado con ‘Anacaona’, mientras una tercera creación, actualmente en desarrollo, completará el tríptico dedicado a la memoria, la resistencia y la recuperación cultural.